1. Mi secreto con mi prima.


    Fecha: 24/08/2018, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    Aquí estoy, con mi primer (y hasta ahora único) relato. Espero lo disfruten. Antes que nada, quiero aclarar que este relato es verídico. Encuentro absurdos y ridículos aquellos relatos donde los protagonistas tienen cuerpos esculturales, son dioses del sexo y un sinfín de tonterías que, lejos de estimular, solo logran ser desagradables y burdas. Este no es un relato así. Físicamente, soy bastante delgado y tengo una estatura común. Algo feíto y mi pene tiene un tamaño estándar. No hay nada de especial en mí en cuanto a mi cuerpo. Mi vida sexual, a mis 19, no es del todo activa. Repito, este no es un relato con protagonistas dignos de una película porno. Mi relación con mi prima siempre fue bastante especial. Desde niños, siendo ella un año mayor, solíamos estar juntos cada que podíamos y a medida que pasaba el tiempo, nos hicimos cada vez más unidos, sin perder comunicación y la oportunidad de vernos más seguido. Comencé a verla de otro modo durante las fiestas decembrinas, allá por el 2011. Mis tíos nos habían invitado a mí y a uno de mis primos para que pasáramos Navidad, Año Nuevo y la mitad de Enero con la otra familia de mi prima. Habían sido bastantes días en los que comencé a notar algo distinto en ellos. A pesar de haber pasado toda su infancia conmigo, parecía que mi prima había tomado un cariño y trato especial con nuestro primo. Claro está, no pude evitar sentir celos, algo bastante natural. Sin embargo, una curiosidad inmensa había asaltado mi mente y quería ...
     descubrir el porqué de su repentina unión. Al ser invitados, no había mucho espacio para nosotros, por lo que nos vimos obligados a compartir la misma cama durante toda nuestra estancia. Por las noches, antes de dormir, solíamos hablar por un par de horas. Me atreví a preguntar lo que ocurría entre él y nuestra prima, a lo que accedió a contarme con total serenidad. Al principio, comenzaron con pequeños jugueteos, como hacerse cosquillas o abrazarse repentinamente. Poco a poco, el morbo y la calentura tuvieron efectos en ellos y comenzaron a llevarlo más lejos. Ahora, cada que estaban solos, aprovechaban para tener largas sesiones de besos, que incluían el manosearse por encima de la ropa. Me contó lo decidido que estaba a tener sexo con ella, cuando volvieran a tener la oportunidad de estar completamente solos. Jamás se concretó. En los siguientes cinco años, todo aquello que había escuchado de voz de mi primo seguía teniendo bastante influencia en mi modo de pensar y de verla a ella. Creía que se trataba de la imaginación activa de mi primo, tratando de impresionarme o jugarme una mala broma. Me convencí que sería imposible que eso ocurriera y decidí olvidar el asunto por completo. No obstante, todo aquello había dejado su semilla. Solía tener fantasías con ella, tratando de imaginar cada centímetro de su cuerpo, maquilando imágenes mentales de su desnudes. No podía negar que era sumamente bonita. Podía no tener piernas torneadas o un gran trasero, pero debía reconocer que sus ...
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