1. Mamando verga de un desconocido


    Fecha: 07/07/2018, Categorías: Confesiones Microrelatos, Autor: Slim Pantyhose, Fuente: CuentoRelatos

    Llegué temprano a casa el día sábado y después de darnos un baño le pedía mi mujer que me acompañara a ver una película porno, ella encantada se vistió para mí; sólo se puso unas pantimedias color juvenil sin ropa interior, unas zapatillas y nada más. En la película, la actriz principal era embestida por varios cabrones, le estaban dando unos pinches fajes hasta que todos los presentes terminaron cogiéndosela. Le dije a mi esposa, me gustaría verte como esa puta, mamando un chingo de vergas babosas, se comenzó a reír y me dijo, si quieres lo puedo hacer en éste momento. Pusimos manos a la obra; se puso una blusa sin sostén, una falda que le llegaba a la rodilla o un poco más arriba y una chamarra; yo me vestí con un pants, tenis, mi sudadera y nos subimos al coche. Viajamos varias calles hasta llegar a una avenida algo concurrida que se llama División del Norte. Pasaba cerca de donde están las paradas de los microbuses y había dos o tres candidatos, pero ninguno que a ella le llamara la atención. En una esquina de dicha avenida salía de un edificio una persona, se veía algo joven, vestía traje y traía un portafolio. En cuanto lo vio me dijo mi mujer, él papito, a él se la quiero mamar. Me paré a un lado de él y le pregunté por una dirección desconocida, al principio dudo en darnos una respuesta y viendo hacia varios lados de la calle nos decía que lo disculpáramos, que no recordaba ninguna calle con el nombre que yo le había dado. Cuando volvió a agacharse para disculparse ...
     le dije a boca jarro, oye, si te pido un favor, podrías ayudarnos? Él decía, con gusto, si puedo no hay problema; le dije, lo que pasa es que mi esposa quiere mamarte la verga, te dejarías? Al principio el chico éste se comenzó a reír y nos decía, de verdad? Lo quieren hacer? Le dice mi esposa, si, por favor. Dice el chico, da la vuelta a la calle porque aquí hay muchas cámaras de seguridad, pero al lado no hay ninguna. Me di la vuelta para estacionarme detrás de una camioneta, se acercó el chico, puso su portafolios encima del coche, se bajó el ziper y sacó una verga más o menos ancha, pero no muy larga. Mi esposa se la comenzó a jugar y cuando ya la vio parada sacó de la guantera un condón con sabor a chocolate, se lo puso al chico y se la comenzó a mamar. Mis manos acariciaban sus piernas hermosamente enfundadas en unas pantimedias de color juvenil, subía su falda hasta llegar a su panocha, ella abría las piernas para permitirle acariciarla completamente, pero ella ya estaba mojada, ya se había venido. De repente dejó de mover su cara y escuché un gemido del muchacho, pues era un gemido de placer, ya se había venido. Con mucho cuidado ella le quitó el condón tratando de no regar nada de esa miel extraída de las entrañas del joven. Ella le dijo, llámame cuando quieras verme a solas sin el cornudo de mi marido, rápidamente le dio su teléfono, que por supuesto, el muchacho ni tuvo tiempo de apuntarlo. Subió mi esposa su ventana y nos retiramos del lugar sin decir nada más. De ...
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