1. El inicio


    Fecha: 26/06/2018, Categorías: Zoofilia Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    La protagonista nos narra su primera experiencia zoofílica, que le ocurrió en su despertar sexual.Lo que les voy a contar es un echo real, que me ocurrió cuando contaba con 18 años. Por aquel entonces, vivía junto a mis padres en una casa del gran Buenos Aires. Mis padres se dedicaban a las tareas propias del campo y yo en los ratos libres de mis actividades escolares, les ayudaba en mínima parte. En aquel entonces me encontraba cursando el último grado de la primaria y concurría a un colegio que distaba tres kilómetros de mi casa, distancia que cubría a diario a caballo, para lo cual, disponía de una yegua. El día anterior al hecho, mi padre le había dicho a mi madre que mi yegua debía quedarse en casa el día siguiente, pero llegado ese día, a las siete de la mañana, yo ensille mi yegua y me fuí para el colegio como todos los días, desconociendo el porqué de lo manifestado por mi padre.Cuando iba atavesando los campos, noté algo raro en mi yegua, ya que ésta quería ir contra los alambrados de los campos vecino, cosa que nunca hacía, pero no le dí gran importancia. Debo hacer notar que siempre me acompañaba al colegio un perro marca perro, tipo o mezcla con doberman. Llegué al colegio y terminada la hora de clase, volví a mi yegua a los fines de retornar a mi casa, en momentos que se desencadena una fuerte tormenta, cuando esto ocurría, siempre me quedaba en el colegio esperando que amainara la misma, por tanto mis padres también sabían que esto era así, pero al ver a mi ...
     yegua muy briosa, pensando que la tormenta no iba a ser muy fuerte, preferí montar en ella y retornar a casa. Durante el viaje comenzó a llover en forma copiosa, pero igual continué mi viaje, hasta que llegado al campo del que llamabamos Don Ernesto, aparece un padrillo al costado del alambrado de tres hilos que lo separaban de la callejuela por la que yo iba, a lo que la yegua se volvió loca al igual que el padrillo, el cual de un salto, atravesó la alambrada y se vino encima de mi yegua. Yo para esto debo decirles que no tenía ni idea de lo que era el sexo, sabía lo mínimo para mi edad, pero desconocía del período de celos de los animales, ya que ese trabajo lo hacía papá solo, la custión fue que la yegua entró a levantarse de manos de tal forma que me tiró de la montura, quedando yo en el suelo, con mi pollerita subida hasta la sintura, cubierta solamente por el calzón que tenía puesto, quedando media mareada del golpe recibido. Cuando me comienzo a despabilar, veo desde el suelo que el caballo intenta subirse sobre mi yegua, ambos estaban a tan solo 3 ó 4 metros de mí, y me sorprendí enormemente al ver el garrote que colgaba del padrillo, que no cesaba en acosar a la yegua. Por su parte, ésta, en principio rellinchaba y tiraba coces para alejar al caballo, sin lograrlo. Yo seguí presenciando esto en la posición en que había quedado, y mi perro estaba a mi lado; de pronto veo que los caballos comienzan a acariciarse con los hocicos en plena armonía, como que ambos disfrutaban ...
«123»