1. Madre e Hija


    Fecha: 07/06/2018, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Madre e hija. Hola, me llamo María y tengo 23 años. Desde hace tiempo leo historias de incesto ya que esto me hace sentirme menos rara, ya que yo he vivido una muy especial y esto es algo que normalmente no se puede compartir con el resto de la gente. Nunca me había planteado contarla, pero viendo esta Web me ha parecido que podía contribuir a compartir mi experiencia con gente similar a mí. Todo empezó hace algo más de diez años, cuando me quedaba muy poco para cumplir los trece años. Debo decir que yo he sido siempre muy caliente y morbosa y me masturbo desde que tengo uso de razón. A la edad que da comienzo mi relato yo ya había follado, tanto con chicos como con chicas. Siempre he sido bisexual, aunque debo decir me atraen algo más las mujeres. Mi madre se había preocupado de decirme la verdad sobre le sexo y los cuidados que debía tener, por lo que yo iba bastante despreocupada por la vida. En casa éramos mi madre y yo. Mi madre se había separado de mi padre hacía mucho, lo cual me parece normal, ya que era un borracho cabrón que la pegaba a menudo. La verdad es que después la vida le pagó a ese cerdo con la misma moneda, pero eso es otra historia. Mi madre y yo éramos razonablemente felices y nos queríamos mucho. Nunca tuvimos mucho pudor y hablábamos sin tapujos. Yo sabía de sus líos e incluso alguna vez se traía algún hombre a casa. Amigos que yo conocía y que se quedaban a dormir. A mi no me importaba, al revés, quería que mi madre fuera feliz. Y lo conseguía, más o ...
     menos. Un día, quince días más o menos de mi trece cumpleaños, yo me estaba duchando. Mi madre entro en el cuarto de baño a peinarse, como hacía muchas veces. Mientras yo me duchaba, aprovechábamos para hablar de tonterías y yo para pedirle que me comprara alguna ropa, que me encantaba. La ducha tenía una mampara semitransparente y nos veíamos ambas con dificultad, pero yo si había notado que ella me miraba más de lo normal, algo que yo atribuí a su curiosidad de madre sobre mi crecimiento. Acabé de ducharme y abrí la mampara. Empecé a secarme mientras seguíamos hablando y ella peinándose. Últimamente a mí me dolían un poco las tetas, así que se lo comenté. - Mamá, no se lo que me pasa, pero desde hace un tiempo me duelen un poco las tetas – la comenté yo. - Eso será de que te están creciendo, hija – me respondió. - Si que me han crecido desde este verano, ¿verdad? – la dije y ella se volvió a mirarme. - Si, hija. La verdad es que te has puesto tremenda – me dijo mi madre. - ¿Tremenda de que? – la dije yo sin entender. - Tremenda de buena, hija – me contestó. Yo me hinché de orgullo y me gustó que mi madre me dijera eso. - ¿Te gusto? – la pregunté yo bromeando. - Hija, estás para mojar pan – me contestó ella medio en broma, medio en serio. Yo decidí seguir con aquello para ver hasta donde llegaba. Me picaba la curiosidad. - ¿Te gustan las tías, mamá? – la pregunté directamente. - Hija, yo no hago ascos a nada en la cama – y se rió. Yo también. Y decidí ir más lejos. - ¿Tú me ...
«1234»