1. Auto felación


    Fecha: 05/06/2018, Categorías: Gays Dominación Autor: Elegos, Fuente: CuentoRelatos

    Por fin había aprobado las oposiciones, pero el destino que me había tocado no era para nada lo que yo quería o deseaba. Me esperaba uno o dos años bastante duritos, separado de la familia, de los amigos y de todo lo conocido en un pueblo de mala muerte de apenas 10.000 habitantes. Yo soy de Madrid, estoy acostumbrado a la vida cosmopolita a las exposiciones, a los amigos a las grandes zonas y a todo eso. Con la novia no hubo muchos problemas, después de 10 años retrasando la fecha dejarlo fue mera formalidad. Alquile un piso baratito en el pueblo, un 5º con ascensor de apenas 50 m2. Mal distribuido de cojones, la ventana de mi comedor mediante patio interior daba a la ventana del comedor de los vecinos. Pero total no iba a pasar allí mucho tiempo. Y debía de compensar el gasto del coche. Los primeros meses fueron muy duros. No conocía a nadie y las semanas se hacían eternas, los fines de semana se pasaban muy rápido. Un día entre semana estaba viendo la tele cuando de repente mi madre por whatsapp me dijo que quería hablar conmigo. Me senté en la mesa del comedor de cara a la ventana y conecte Skype. Empezó a decirme que me echaba de menos que si mi padre no sé qué y yo que sé que más cosas. Madres media vida pidiendo que nos vayamos de casa y la otra media pidiendo que volvamos. El caso es que me empecé a mirar por toda la habitación para ver si algo captaba mi atención. Algo más interesante que la monótona voz de mi madre. De repente capté algo. Vaya que si lo capté. ...
     Los vecinos eran una madre y su hijo de unos 19 añitos. Eran colombianos. La madre tenía unos 35 y estaba de muy buen ver. El niño tenía una cara de pillo y de porrero que daba gusto verlo. Pues bien, el vecino se había sentado encima de la mesa del comedor totalmente desnudo y se estaba haciendo una paja, para lo que supuse que era una webcam. Tenía una polla increíblemente grande. Tenía un buen cuerpo de adolescente, sin grasa, sin pelo, con unos pectorales y abdominales bastante marcaditos. Sus brazos estaban bastante definidos y sus grandes manos no abarcaban para coger con las dos su enorme polla. Le puse una excusa a mi madre y corté la comunicación. Necesitaba irme de allí antes de que me viese, apenas nos separaban 4 metros. Pero de repente se inclinó sobre sí mismo y empezó a hacerse una autofelación. Yo nunca había visto nada igual. Jamás pensé que fuese posible. La mía está en la media y de joven no era tan elástico. Me quedé congelado viendo como aquel joven efebo se comía su propio rabo para deleite de alguien en la red. He de reconocer que se me puso dura y no podía dejar de mirar. Después de un rato de comerse el rabo, se corrió en su propia boca. La tenía tan dura que estaba a punto de explotar si tocarme ni nada. Pero levantó la vista miró por la ventana y me vio. Mi cara debía de ser un poema, porque su polla pasó de enorme a cacahuete invisible instantáneamente y se puso pálido, pálido. Salió corriendo del salón y se acabó el espectáculo. Ese día me hice mi ...
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