1. Venganza y pleno placer


    Fecha: 14/03/2019, Categorías: Sexo con Maduras Infidelidad Autor: ClauMar, Fuente: CuentoRelatos

    Diego fue algo corto y hermoso, me vengué de mi esposo, de su familia y de Raúl Después de mi separación, el único vínculo con la familia de mi ex fue con Diego, él era mi sobrino, tenía 18 años recién cumplidos y siempre entre nosotros hubo buena “onda”. En el verano venía seguido a casa, eran muy compinches con mi hijo, a pesar que Diego era 5 años mayor. Él cuando venía a casa lo hacía a escondidas de su familia ya que yo era mala palabra, y mi ex cuñada no quería ni por casualidad que viniese a casa, así que siguió viniendo a escondidas yo lo quería mucho y sabía que en poco tiempo más el desaparecería de nuestras vidas, ya que sus padres por razones laborales se irían a mediados de marzo a vivir a España. En diciembre mi hijo se fue de vacaciones con los abuelos, supuse que Diego al no estar su primo no vendría a casa pero me equivoqué él siguió viniendo todos los días. Siempre nos llevábamos muy bien, lo crie desde los 4 meses ya que su madre tuvo que salir a trabajar. A sus padres les dijo que iba a una pileta de natación, cuando en realidad iba a una pequeña pileta que había en el fondo de mi casa, llegaba entre las 9 y las 10 de la mañana y se iba cerca de las 18 hs. No sé decir con precisión cuando comencé a sentirme atraída por Diego, a sentir que mi amor de tía daba a paso a otras sensaciones, que poco a poco se fueron transformando hasta dominarme por completo y empecé a sentir deseos por él. El reunía todo lo que me atraía en un hombre, era muy bonito, dulce, ...
     cariñoso, musculoso y alto, pero no era solo su belleza física lo que me atraía, sino su manera de ser. Pero trataba de no pensar en ello, no era lógico que pensase en él de esa manera…yo era su tía Debí esforzarme para no pensar en él como hombre, pero todo cambió desde el momento que quedamos solos en casa ese sentimiento por él se acrecentaba día a día, comencé a sentir cada vez más deseos por verlo, las horas que no estábamos juntos se me hacían interminables y lo compensábamos chateando por celular o por computadora. Al verlo sentía que mi cuerpo vibraba, lo mismo me pasaba al sentir su piel rozando la mía y mucho más cuando me saludaba con un beso en la mejilla. Pero también noté que yo no pasaba desapercibida para él. Podía sentir en sus miradas que yo también provocaba en él cierta atracción. A pesar de tener en ese momento 33 años mi cuerpo se conservaba y parecía más el de una adolescente que el de una mujer adulta por lo tanto y como ahora era soltera me encantaba usaba minifaldas, calzas y ropas muy ajustadas. Cuando ya no me pude controlar más mis deseos por él, comencé a mostrarme más provocativa en casa, no me animaba a salir así a la calle, mis minifaldas empezaron a ser mucho más cortas, empecé a usar más mini-shorts y ropas escotadas que mostraban más de lo que insinuaban y ciertas transparencias que evidencia mi cuerpo debajo de ellas, y me sentí una diosa mucho más cuando empecé a sentir sus miradas penetrantes como intentando desnudarme con su mirada. Así ...
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