1. LA LECHE QUE SALÍA DE MIS TETAS LO ESTABA MARTIRIZANDO


    Fecha: 03/11/2018, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    probar la leche de tus tetas? -¿Te piensas que voy a caer otra vez? No soy tan inocente. -Lo digo en serio. Viendo como apretabas la teta para que saliera la leche, mojé el calzoncillo, por eso ahora estoy sin él. -La leche de mis tetas es muy dulce. Tú eres diabético y el dulce te haría daño -le dije, sonriendo. -Yo no soy diabético. -Inocente, inocente, inocente, inocente -le canté. -Piqué. -Piqué, dijo Shakira. Piqué, y mira que bombo. -Déjate de bromas. Recuerdo la leche de mi primera esposa y me encantaba bebérsela. -O sea, que le robabas la leche a tu hijo. -Tenía de sobras. Enséñamelas por lo menos. -¿Para qué? -Para masturbarme mirando para ellas. -Demuéstrame que no es una broma. Sacó su polla, gordita, de unos 12 centímetro. Aún estaba morcillona. Me puse de rodillas en la cama. Saqué la chaqueta de mi pijama blanco de seda y le mostré mis tetas en todo su esplendor. -Tócatelas un poquito, cielo. Las acaricié y la leche comenzó a salir de mis pezones. Estaba tan cachonda que haría cualquier cosa que me dijera mi padre. -¡Quén pudiera beberla! -exclamó mi padre. Empezó a salir el animal sexual que hay en mí. Cogí las dos tetas con las manos, las llevé a la boca. Las apreté lamí y bebí la leche que salía de ellas. Mi padre, estaba como una moto. -Dame una poquita, no seas mala. La leche que salía de mis tetas lo estaba martirizando. Me acerqué a él y le llevé una teta a la boca. -Chupa y bebe, hasta que te hartes. Chupó y bebió. Le di la otra teta y hizo lo mismo. Su ...
     polla, ahora erecta, debía medir entre 18 y 20 centímetros. Yo, ya estaba mojadísima. LLevé una teta a su polla, la apreté, y mi leche bajó de su glande hasta sus testículos. Hice lo mismo con la otra teta. Mi padre se masturbaba con un nuevo libricante, -Chúpamela, cariño, chúpamela - me djo mi padre caliente como un perro y con una mano llena de leche. Le chupé la polla y le pasé mi lengua por sus testículos mientras se la sacudía... Le encantaba todo lo que le estaba haciendo. -¡Jodeeeer! ¡¡Cómo echaba de menos esto!! Mi padre, puso su mano en mi chochito, por encima del pijama y empapó la mano con mi humedad. -¡Cómo estas, cariñó! -me dijo -Deseando correrme - le contesté. Poco después, desnuda en cama, y apoyada en la cabecera, apreté mis dos tetas. La leche fue bajando hasta llenar mi omblogo y después inundó mi depilado chochito. Mi padre lamía mi sexo. Sentí que me iba a correr. Me estiré en la cama. Me agarré con las dos manos a la cabecera. Mi pelvis comenó a subir, subir, subir y subir, y la lengua de mi padre, lamiendo mi clítoris, subía con ella. Al final sentí el latigazo y me corrí subiendo y bajando la pelvis y entre dulces gemidos. Al acabar, mi padre, lamió mi chochito. -Este es el néctar de los dioses -dijo. Volví a echarle leche en la polla con mis tetas. Se la estaba chupando, y me dijo:. -Ahora me gustaría follarte, hija. ¿Quieres que lo haga? -Sí. Subió encima de mí y me la metió. Mi padre follaba de maravilla y besaba mejor. En menos de cinco minutos ...